La yakuza ante el dilema de renovarse o desaparecer

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Tras la escisión de la Yamaguchi-gumi, el mayor grupo yakuza de Japón, el crimen organizado se enfrenta ahora mismo al dilema de renovarse o desaparecer.

Estas últimas semanas no paran de llegar coches a las sedes de Tokyo, Kobe o Nagoya. Todas las personas que salen de los coches son hombres trajeados con gafas de sol, por lo que ha atraído mucho la atención de la policía y no es raro ver con más frecuencia las redadas en estos edificios.

La Yamaguchi-gumi fue fundada en 1905 y es considerada como una de las organizaciones criminales que más dinero recauda en todo el  mundo. Con la reciente presión policial y con el paso del tiempo, 13 de sus grupos afiliados se han dividido o han terminado por desaparecer desde el pasado agosto.

Según la Agencia de Inteligencia de Defensa de los Estados Unidos, los gánsters nipones ya no pueden recurrir a los mismos métodos de persuasión y extorsión que aplicaba en el pasado. Con las nuevas normativas impuestas en el año 2011, las bandas ya no pueden operar cuentas bancarias y además, penalizan a las empresas que hacen negocios con ellos. Esto ha disminuido mucho las posibles fuentes de ingresos.

Por otro lado, la ley nipona sí que permite la existencia de los grupos yakuza siempre y cuando no se hayan etiquetado como violentos o conflictivos. Además, se les obliga a contar con sede fiscal propia y a tener a todos los afiliados registrados. Antaño, los gánsters exhibían tarjetas de visita como símbolo de poder para hacer acuerdos empresariales, ahora llevarlas se ha convertido en un estigma.

Masahiro Tamura, profesor de Derecho de la Universidad de Sangyo (Kyoto), ha comentado que la yakuza tiene serias dificultades para atraer nuevos miembros a sus bandas. En los últimos años se han reducido el número de crímenes cometidos por los aprendices (chimpiras), tratados como “carne de cañón” en sus primeras etapas  dentro de la mafia.

El pasado año 2014, la Yamaguchi-gumi contaba con 23.400 miembros, casi la mitad de los aproximadamente 53.300 yakuzas en todo el país. Una cifra muy muy lejana desde que en la época dorada de la mafia nipona, en 1960, contaba con cerca de 180.000.

Esta “decadencia” en la mafia no quiere decir que la yakuza sea más débil que en los últimos años, si no que tendrá que operar más en la clandestinidad y delegar trabajos sucios a otros grupos que a simple vista no tengan ningún tipo de relación con las bandas.

Los sectores más lucrativos actualmente para la mafia son la construcción, los préstamos, el fraude fiscal, la seguridad “privada”, el ocio nocturno, la prostitución y las apuestas ilegales. Se descarta una guerra entre bandas ya que eso alertaría mucho más la atención de la policía, por lo que es más probable que haya un nuevo reparto de áreas donde “trabajar”.

El famoso periodista y escritor estadounidense Robert Whiting ha argumentado que la yakuza no desaparecerá rápidamente del país. Todavia hay muchos criminales viviendo de ella. Por su parte, ve más factible que estos grupos se vayan disolviendo paulatinamente y de forma progresiva. Además, comenta que el Gobierno de Shinzo Abe nunca ha tenido entre sus prioridades el acabar con la yakuza.

Fuente: IPCdigital

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